10 de julio de 2010

Capitulo 7: ¡Alerta! Bipolaridad

- ¡Aloha! – saludo Renée, entrando a la casa con un montón de flores colgando por su cuello y una de esas faldas típicas de Hawaii que siempre repudia cuando las veía en la televisión, se me hacia que picaban horrores - ¿Dónde están mis amores? – grito desde el primer piso.

La puerta de Emmett azotó contra la pared, dejando un sonido sordo suspendido en el aire. Emmett bajo la escalera lo más rápido que pudo y recibió a su 'mami' con un gran abrazo de oso. No era que yo no quisiera a mis padres, pero tampoco iba a hacer aquel alboroto ¡Solo había sido una semana sin ellos!

- ¡Hey! – Salude dándole un beso en la mejilla a Charlie y abrazando a Renée cuando Emmett la soltó finalmente - ¿Cómo estuvo Hawaii? – le pregunte a mis padres, parándome a un costado de mi hermano que esperaba las 'buenas nuevas' al igual que yo.

- Excelente – comento papá. Como podrán ver, no era un hombre de muchas palabras.

- Ya saben. Sol, arena, y muchos chicos hawaianos guapos con collares de flores. Como dijo su padre ¡Excelente! – me esperaba algo de 'chicos' conociendo a mi madre. Gracias al cielo Charlie nunca fue uno de esos esposos celosos, al fin de cuentas, mamá es mamá, y ni mil chicos hawaianos la harían despegarse de papá.

Emmett frunció el ceño y cruzo sus brazos a la altura de su pecho...

Oh, hablando de celos, Emmett era otra historia.

- ¿Chicos? – Pregunto entrecerrando sus ojos con un matiz de celos en su voz - ¿Yo soy mas guapo que ellos, cierto? – pregunto, tomándonos por sorpresa; haciendo un puchero al puro estilo bebé. Rodé mis ojos cuando mamá se acerco a apretarle sus mejillas.

- Claro mi Emmy, mucho más guapo que todos ellos juntos – le contesto mamá, hablándole como a un niño pequeño. Papá y yo resoplamos a la misma vez, no sonreímos por el hecho – Les traigo muchos regalos de Hawaii, ¡Oh! Y un pequeño pajarito me comento que mi bebé ya tenia novia – dijo mamá mirando a Emmett suspicazmente. Fruncí el ceño.

- ¿Quién? – le pregunte, hasta que mamá me miro como señalando lo obvio – Claro, Alice – pequeña duende que se llevaba de maravilla con mamá.

- Cariño, muéstrale a Emmett lo que le trajiste de Hawaii, le encantara – le dijo mamá a papá, guiñándole un ojo – Bella, vamos a mi habitación – me dijo, subiendo la escalera.

- Así que, ¿Jacob esta aquí? – me pregunto, como quien no quiere la cosa, mientras sacaba distintas cosas de su maleta. Asentí, tomando un llavero de Tiki (1) que se le había arrancado de su equipaje – Uh, y, ¿El y Edward están peleados? – me pregunto nuevamente, viéndome de soslayo mientras dejaba una floreada camisa de papá en el armario.

- ¿A que viene esto Ma? – le pregunte cansada de su juego de preguntas. Mis manos se retorcían sobre mi regazo, jugando con el Tiki de vez en cuando, tocando los tallados que tenia en la madera, los cuales encontraba realmente sorprendente.

- Oh, nada, yo solo me preguntaba...- Callo por un momento y luego se giro, para caminar a la orilla de la cama y sentarse en esta, a mi lado – Cariño, uh, ¿Qué es esa lista realmente? - ¿Qué?, Oh, me había perdido, ni siquiera me di cuenta cuando la conversación paso a la lista.

- Nada, ya sabes – me encogí de hombros, pero antes de que continuara Renée puso una de sus manos sobre mi hombro derecho.

- La verdad – me ordeno, mirándome 'severamente' – Ya le he sonsacado algo de información a la pequeña Alice y a mi querida nuera Rosalie, así que no me vengas con eso de 'nada, ya sabes' – término, rodando los ojos cuando repitió mi frase.

- Es sobre...Edward – solté cerrando mis ojos, esperando el grito de Renée. No llego – Estoy harta de que las chicas del colegio se derritan con tan solo ver al 'súper extra híper mega perfecto de Edward Cullen' – agregue, poniendo voz chillona en lo ultimo, sin abrir mis ojos aún – Así que, por mi falta de entusiasmo cada vez que hablaban de Edward, me propusieron un juego ¡Tu sabes que detesto perder! – chille, mirando a mi madre finalmente.

- ¡Bella! – Dijo lastimosamente – Cariño, ¿No ves que te estas metiendo en la boca del lobo? Si Edward se llega a enterar de que...- mi mamá callo, cuando yo comencé a retorcer mis manos nuevamente.

- Creo...creo que ya se dio cuenta, aunque tal vez no – Rodé mis ojos – la cosa es que tal vez el sospecha – Renée me miraba y negaba con su cabeza - ¿Podemos dejar de hablar de esto? ¿Por favor? – pedí, rogué, suplique porque dejara el tema de lado.

- ¿Qué dices? El rosa o el verde – me pregunto con una genuina sonrisa adornando su rostro, mostrándome dos vestidos hawaianos. Resople, era tan fácil cambiar de tema para algunas personas.


--------------------------------------------------------------------------------

- Ten – a Alice le entregue el pareo que mamá le había traído, era de un lindo color morado; a Rose le entregue el traje con los cocos y esa falda que pica. Las chicas comenzaron a chillar mientras tomaban los trajes en sus manos y se los probaban por encima de su ropa.

- ¡Amo a Renée! – chillo Alice, haciendo un intento de bailar 'Ula' con su traje. Rose la secundo moviendo sus manos en el aire.

- Ten Jazz, mamá te trajo esto – Le entregue a Jazz un pequeño Ukelele (2) Sí, no era nada comparado con su guitarra ¡Bah! No tengo idea de música pero a Jasper pareció encantarle.

- ¡Wow! – chillo casi similar a Alice. Me asuste al pensar que tal vez la hiperactividad se contagia - ¡Tu mamá es asombrosa! – Oh, Renée estará muy feliz cuando le diga todos los halagos que recibió.

Dentro del bolso que Emmett cargaba quedaba aún un regalo. Lo saque y lo puse sobre la mesa de la cafetería, estaba sellado ¿Por qué mamá lo habrá sellado? Comencé a mover la cajita de arriba hacia abajo tratando de descubrir que era, no se escuchaba absolutamente nada. Bufe, este era para Edward.

- ¿Y ese? – pregunto Alice, corriendo la silla que estaba al lado de la mía para tomar asiento.

- De tu hermano – le conteste, mientras mi vista se fijaba en el chico de cabellos alborotados, que se encontraba riendo coquetamente a solo unos pasos mas allá junto a Kate, una chica de la clase de Lengua – Esta ocupado – agregué, sin mucha gracia – No creo que le moleste si lo abro ¿No? – comente con una perversa sonrisa en mi rostro. Rose tomo lugar en la otra silla para husmear también.

- Eso - ¿De donde demonios había aparecido? – Es de mala educación Isabella – me arrebato la cajita de mis manos bruscamente y me regalo una sonrisa forzada – Aquí claramente dice Edward – agregó, desordenando su cabello con una de sus manos mientras que con la otra inspeccionaba la cajita – No dice Isabella, ni Alice y mucho menos Rose – se dio media vuelta y comenzó a caminar al lugar de donde quiera que haya salido – Dale mis gracias a Renée – dijo sobre su hombro.

- ¿Qué demonios fue eso? – Dijeron Rose y Alice a la vez, mirándome atentamente ¿Por qué a mi? ¡Yo estaba igual que ellas! ¿Desde cuando soy Isabella?

Me levante inesperadamente de la silla y le arroje una papa de mi almuerzo a Edward ¡Bingo! Directo en su cabeza. Edward se giro lentamente, y me miro con sus ojos entrecerrados. Solo tres zancadas fueron suficientes para que quedara de frente a el; Lo mire mientras me cruzaba de brazos y enarque una ceja.

- ¿Isabella? – le pregunte, Edward rodó sus ojos. Levante una de mis manos hasta tocar su frente. Uh, no tenia fiebre - ¿Estas bien? – le pregunte cuidadosamente, sin retirar mi mano de su frente.

- Perfectamente – contesto, tomando mi muñeca para alejar mi mano de su rostro – Ahora, por favor, no vuelvas a hacer eso con la papa – me dijo resoplando – Adiós – y me dejo parada en medio de la cafetería con una mirada de '¿Qué demonios acaba de pasar?'

Oh.

¿Puede que sea por la lista?

Si Bella, el ya sabe de la lista.

¡Maldita lista!

Moví mi cabeza frenéticamente y volví donde me esperaban unos curiosos ojos, tome asiento y me dedique a comer lo que restaba de mi almuerzo. Los chicos me miraron y comenzaron a hacer lo mismo. De todas formas Alice me preguntaría ¿Y que se suponía que iba a responderle?

Tal vez yo solo estaba pasando por una pequeña psicosis porque Edward había leído apenas las dos cosas que llevaba en la lista.

Lo que restaba de la mañana-tarde paso igual que siempre, aunque esta vez fue mucho, mucho más lento ¡Era como si todo estuviera en mi contra hoy! Edward estaba enojado conmigo por una razón x, bueno no tan x; Casi boto todas las muestras en el salón de Química, Edward me ignoro; golpee a mas de la mitad del curso en gimnasia, Edward me golpeo con el balón de voleibol. Y para rematarla, manche a Lauren con una soda.

- ¡Estúpida! – Chillo con su hermosa voz «sarcasmo, puro sarcasmo» mientras pasaba sus manos sobre su polera tratando de sacar la mancha - ¡Eddie! – chillo, una vez más. Edward permanecía inmóvil a su lado.

Esto era lo único que me faltaba.

Por su bien, le convenía seguir así de callado. Porque la Bella de la mañana no es nada comparada con la Bella de ahora, que tiene los nervios de punta y un humor de perros.

- Ten mas cuidado – Si, había firmado su sentencia de muerte.

Di un paso frente a el, levante mi barbilla y lo mire irradiando rabia pura.

Ahora me las pagas Edward, juro que si.

Levante la lata de soda que aun estaba en mis manos. Poco a poco fue cayendo el líquido que tenia un color anaranjado, se mezclo primero con su cabello broncíneo y luego corrió por toda la extensión de su rostro y también mancho la polera blanca que usaba en estos momentos. Sonreí.

Ah, como me había gustado hacer eso.

- Y ahora me escuchas – Dije determinadamente, Edward estaba que echaba humos. Bah, que se atreviera a ponerse idiota conmigo una vez más y ahora si que conocería el infierno – Tu... ¡No se que problema tienes conmigo! – Chille, dando un gran pisotón y apuntándolo con mi dedo índice – Más te vale Cullen que cambies tu maldita actitud, ¿Me escuchaste? – Edward me miraba atentamente – Oh, y ve a darte un baño, estas todo pegoteado – agregué, mirándolo con una mueca en el rostro dando media vuelta y ¡Adieu!

Aplausos de fondo.

Eres una maldita descarada Bella, una maldita descarada.

¿No se que problema tienes conmigo? ¡Duh, tonta! El sabe lo de la lista, como resultado: su furia.

Y me dolía. Me dolía que se comportara de esa forma conmigo.

Claro, nunca lo admitiría en voz alta.

Llegué a casa en la mitad del tiempo que lo hago diariamente, Emmett estaba todo desparramado sobre el sofá viendo las luchas junto a papá; Mamá estaba en la cocina, solo fue suficiente un 'llegue' desde el umbral para anunciar mi aparición en casa. Subí la escalera cansinamente y arroje mi mochila a algún rincón de la habitación, prendí el reproductor de música y me estire a lo largo de mi cama.

Pensar hace mal.

Eso siempre me lo decía la abuela Marie cuando me encontraba perdida en otro espacio.

Y así fue como mis ojos se cerrarnos lentamente, con la canción Russian Roulette de Rihanna que me tenia embobada estos últimos días.

Un zumbido escuchaba, cada vez más fuerte y más claro ¡Era tan molestoso! Comencé a mover mis manos en el aire para que lo que fuera que hacia ese sonido se fuera ¡Y me dejara en paz! Después ese algo se poso en mi rostro, era un fino tacto ¡El fino tacto de sus patas! Hasta que lo sentí en mis labios. No estaba con los ánimos para aguantar a un misero bicho, y no me importaba si tenia familia y pequeños bichitos-larvas venían en venganza ¡Solo quería aplastarlo con mis manos!

- ¡Basta! – Chille, sentándome de un tirón en la cama y abriendo mis ojos - ¿Qué estas haciendo aquí? – le pregunte al chico que se encontraba sentado junto a mi y me miraba desde muy, muy cerca con sus ojos desorbitados.

Edward rió dulcemente mientras se alejaba y quito un mechón de mi cabello que estaba sobre mis ojos, me sonrojé; como siempre lo hacia cuando el tenia una de esas salidas conmigo.

- Uh, bueno yo, lo siento – Edward despeino su cabello nerviosamente, lo mire alzando una ceja.

- ¿Eh? – Comencé a mirar hacia todos lados, tratando de encontrar al inmundo insecto que me molestaba segundos antes - ¿Lo siento, que? – pregunte, cuando me di cuenta que no había rastro de la asquerosidad con patas.

- Por todo – continuó con voz suave; apenado. Me sentía culpable, ya que no le estaba prestando la más minima atención ¡Esa mosca tenia que estar en algún lugar! – Por como te trate en la tarde, por mi estúpido...- Puse mi mano en su boca para que se callara.

- Shh – lo silencié, tratando de escuchar el maldito zumbido. Edward retiro mi mano de su boca y tomo mi barbilla, girando mi rostro para que lo viera directamente.

- Ni siquiera me estabas escuchando – sentenció contrariado, curve mis labios en una mueca.

- No te disculpes – le dije luego de un rato, cuando dejo de tomar el puente de su nariz con el dedo gordo e índice – Me lo merezco después de todo – Edward rió amargamente y se levanto de un salto.

- Tienes razón, te lo mereces – Fruncí el ceño. Ok, si, lo merezco, pero no era necesario que me lo restregara en la cara – Ni siquiera se porque vine a disculparme ¡Deje a Kate por...por venir a disculparme! Debo estar loco - se jalo el cabello con sus dos manos y dio media vuelta.

Deje a Kate por venir a disculparme, debo estar loco.

¿Eso significaba que Kate era más importante que yo?

Ouch, duele.

Algo se rompió y dolió, justo ahí, no especificare donde.

- Jo. Yo no te estoy reteniendo – comente mientras me ponía de pie - ¡Vete con Kate a revolcarte en la parte trasera de tu auto campeón! - chille, golpeando su hombro con mi puño 'amistosamente' - Aún estas a tiempo, después de todo eres Edward Cullen – agregué con tono burlón, abriendo la puerta de mi habitación para que desapareciera de mi vista.

Su cara paso por muchas expresiones.

Tristeza, frustración, rabia y...furia.

Esas orbes verdes resplandecían con furia.

Ahí fue cuando me entere que Edward sufría de bipolaridad, o trastornos múltiples.

Déjenme aclararles lo que paso a continuación.

Tristeza; El labio inferior de Edward tembló por un misero segundo, sus ojos centellearon con un brillo especial. Frustración; su boca abriéndose como la de un pez que esta bajo el mar y esa mirada acongojada que te dice 'Quiero decir algo, pero no puedo'. Rabia; sus manos convirtiéndose en puños, sus nudillos llegaron a quedar blancos, casi transparentes de la fuerza que ejercía y su ceño fruncido pronunciándose más y más. Furia; la furia fue experimentada cuando casi saca mi puerta de el portazo que dio cuando salio finalmente de mi habitación.

Ficha técnica.

Nombre: Edward Cullen.
Edad: Diecisiete años.
Pronostico: Bipolaridad y un leve caso de trastorno múltiple.
Culpable: Bella, alias, una asquerosa amiga.

Esa fue la detallada observación de la Doctora Swan.

Y yo pensé que todo estaba bien entre nosotros, y que había sido solo una sugerencia para contribuir a la lista.

Hazle caso a tu abuela Marie desde ahora, y no pienses.


--------------------------------------------------------------------------------

4. Bipolar: El sujeto presenta una serie de emociones fuera de si, es decir, nunca se sabe como va a reaccionar. De Enojado a dulce, y de dulce a ultra furioso. Y créanme chicas, no es algo lindo de ver y menos si lo provocas.

Suspire. Y a pesar de todos los problemas que me estaba trayendo con Edward esta lista, ¿Por qué era la lista, no?, yo seguía echándole leña al fuego.

- ¡Bella, teléfono! – chillo mamá desde la planta baja. Me puse de pie y descolgué el teléfono que había en la habitación de mis padres.

- ¿Sí? – conteste con voz aburrida.

- Tú y yo saldremos mañana, no preguntes, solo dile a Jacob que se pudra – Todo eso lo dijo Edward rápidamente, su voz aún sonando con un tinte de irritación, y luego colgó.

Colegué el teléfono y me lo quede mirando por un rato.

¿Qué había sido eso?

Definitivamente era terrible su bipolaridad.

Y yo tenía tan solo veintiún días para terminar la bendita lista.


--------------------------------------------------------------------------------

(1) Nombre que se le da a estatuas con forma humana que principalmente las utilizan para delimitar lugares sagrados.

(2) Instrumento de cuerdas que se usa en Hawaii, Haití y en Isla de pascuas especialmente. En otras palabras, es como una guitarra en tamaño extra reducido.



--------------------------------------------------------------------------------


- Aquí les traigo otro capitulo, espero les guste :) Oh, no puedo decirle las cosas que me preguntan ¡Se arruinaría todo! Tengan paciencia chicas XD! Si, Bella es idiota, pero ella siempre ha visto a Edward como su amigo, y no creo que se de cuenta de un día para otro de las cosas, eso se hace tranquilamente XD Bueno, estoy pensando hacer una nueva historia algo distinta, Con Edward como vampiro y Bella chiquita, pero creo que la publicare cuando ya lleve mas capítulos avanzados de este fic :D como siempre ¡Muchas gracias por sus reviews, alertas y favoritos!


¡Nos leemos en el próximo capitulo!
~ Lamb

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada